Gritos de un pueblo

Yo,
el jornalero del cuaderno.
Ya no cuento en horas,
cuento en días los momentos,
que me paso pegado escribiendo,
otros sufriendo.
Quizás no cambie nada,
pero sigo siendo honesto.

No soy la cura de esta burda democracia.
No importa si izquierda o derecha,
todos acatan su magia.
Dominan ideas,
te imponen sus leyes,
controlan tu lengua,
págale a los reyes,
búscate un pisillo.
Ahórcate a la vida,
folla cuando puedas.
Sistema vacío,
de polea y ruedas.
No me muerdas.
Maldito bucle personal,
me siento un enfermo mental,
me gusta el desorden mundial,
qué manía en ordenar.
¡Joder!
Mi habitación es un caos,
y mi madre Rocker Feller,
se ve.
Ahora controlo tus sueños.
Disney enseñando pollas a los más pequeños.
Entrelogias repartidas por el mundo.
¿Y tú eras rojo?
No distingue el color.
La pirámide y el ojo.
Han conseguido que no importe nada,
enserio.
Un obrero se estampa contra la acera,
y se ríen de él.
Son la obra suprema del ser humano,
es el sida,
pero una teta se asoma por un escote,
y te olvidas.
¡Es un escándalo!
En este nuevo mundo,
sí queremos vándalos.
Pues financiamos ambos mandos,
que se pudra la tierra,
aquí sobra gente.
Controlar militares,
en plan comandos,
les pone calientes.
Y es que tengo cientos,
y miles de cosas,
objetos,
materia.
Lo que importa,
fluye por mi arteria.
Sabes que con verte,
lo demás me sobra.
Ser feliz,
es una peli en la que tú eres la gran prota.

Gritos de un pueblo,
cansado de tanto dolor,
un trozo de tierra y tanto dictador.
Árboles con sangre,
adoquines sin piel.
Lluvia de gritos,
en tazas de bien.
Por los sueños que quedan por ser.
Un mundo de ideas,
queriendo nacer.
Las palabras más grandes,
siempre son las cortas.
Tú claro que importas también.

Globular,
dominado por lo masa encefálica.
Digo una,
las demás se controlan por matemática,
métrica.
La información,
junto a la droga,
es la temible cuerda de su soga estética.
No estoy Sinagoga,
ni tu iglesia,
ni tu gran capilla.
Es la montaña,
los ríos,
alguna ardilla.
Un trozo de arcilla.
Pesadillas que invaden mi ser.
Algunas veces me toca perder,
otras arder.
¿Y qué vamos a hacer?
¿Sufrir por esto?
No lo veo bien.
Deja que fluya,
y que sustituya la verdad.
No sé cuántos años de desesperanza,
incertidumbre.
Cuánta hambre para llegar hasta la cumbre.
Y aunque sé,
que no me incumbe tu vida social,
no necesitas tanto material,
casi nada es esencial.
Siente el poder en tu zona.
No importa en lo que creas,
lo importante es ser buena persona.
33º de iniciación.
Un niño.
Todo es secreto,
pero nos queda el cariño,
de un gran abrazo,
no lo impide nadie.
No tengo miedo a su pirámide.
El control es la parte del juego.
Mi amidez,
está en la risa de tu cara.
Y es mi calidez.
Esta forma de vida me ampara.
Ya lo ves,
canta autores como Víctor Jara.
Pisos más pequeños que el zuro de Ortega Tara.
un trailer de Power Balance,
para fraga,
deja tu bandera en casa.
El mensaje subliminal.
Te he escrito algo para el más allá.
Algunas notas que no puedes olvidar.
Te deseo un buen camino,
y el mejor despertar.
Ahora sabes que puedes cambiar,
busca tu razón en tu revolución personal.
Mira cada acción,
y cada reacción,
pon atención.
Pues al final,
sólo importará la bondad.

Gritos de un pueblo,
cansado de tanto dolor,
un trozo de tierra y tanto dictador.
Árboles con sangre,
adoquines sin piel.
Lluvia de gritos,
en tazas de bien.
Por los sueños que quedan por ser.
Un mundo de ideas,
queriendo nacer.
Las palabras más grandes,
siempre son las cortas.
Tú claro que importas también.
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